Soy la que cometió el mismo error millones de veces. La que sonríe por la calle a los niños pequeños. La que camina sin prisa un día y al otro corre sin motivo alguno. Soy la que come chocolate siempre que puede. La que escucha música las veinticuatro horas del día. Soy la que quiere a alguien con todo su corazón. La que es sincera. La que se preocupa por todo y al mismo tiempo le da todo igual. Soy la que escapa de los problemas, pero la primera que está cuando estos se presentan. Soy la que adora las fotografías, el olor del mar, las miradas cómplices y los lugares perdidos. Soy la que intenta vivir el día a día, pero que a pesar de todo le cuesta. Soy la que quiere ser feliz, la que lucha cada día por conseguirlo.
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viernes, 2 de marzo de 2012
Porque en los peores momentos, aparecen las personas más especiales(L).
Nunca te quedarás solo, aunque esa persona que llenaba tus espacios, tus cosas y tu cuerpo, se vaya. Siempre se llenará tu vida con otras cosas, con otros momentos y personas.
Aprender a estar solo es como empezar a caminar de nuevo. Es como perderte en el camino y de repente, ver una señal indicando el camino correcto o casi correcto. Sientes vértigo si bajas la mirada hacia el suelo, y esa inseguridad en todos tus pasos y todas las cosas que miras o tocas te traen, a la vez, dulces y amargos recuerdos.
Estar sola es un nuevo sabor. Te sientes recién nacida, como si mirases tu nueva vida, tu presente y tu futuro por primera vez. Cuando estás sola sientes como la vida pasa su mano, una mano a veces fría, a veces caliente, por tu cabello y si cierras los ojos puedes escuchar hasta su respiración. Es una sensación increíble.
A algunas personas les gusta estar solas. Les gusta vivir su propia vida, tener su propio hogar y sus cosas. Sin embargo, otras tienen la necesidad de estar acompañadas, de tener cerca un cuerpo al que aferrarse al caer la noche, una persona con quien compartir la vida y todas las cosas. Y es que yo pienso que todos queremos eso, sentirnos bien cerca de alguien. Nadie quiere sentirse ni estar solo. Todos buscamos siempre, sin buscar realmente, la compañía de otras personas.
Hay un momento en esos primeros días, cuando te quedas terriblemente solo, en que piensas que es ahora el momento de volver a empezar. Encuentras un principio en lo que considerabas un final. Sientes escalofríos, porque haces cosas que tal vez antes no hacías: quedarte un rato en silencio, sin hacer o decir nada, mirar unas interminables paredes blancas o buscar tu reflejo en el espejo solamente por la necesidad de ver un rostro más en casa o hablas sola y algunas veces lloras y llorar te sienta bien.
A pesar de la soledad, de los miedos, del dolor, siempre sentirás la necesidad de vivir. Como un náufrago que intuye la orilla de la playa a lo lejos. Así sientes que está de nuevo la felicidad, a lo lejos, aunque ahora no la veas. Aunque te escuezan los ojos y te duelan las heridas abiertas que aún sangran.
La necesidad de vivir es lo que nunca nos faltará. Nos guste o no estar solos. Porque desde que nacemos nuestra madre nos acerca a su pecho y nos besa en la frente. Siempre estamos en compañía, vamos al colegio, tenemos amigos y unos padres que nos cuidan y nos quieren y más tarde te enamoras por primera vez. Y te fallarán o no. Serás feliz muchas veces, pero también infeliz. Te dejarán de querer o simplemente de acompañar. Porque la felicidad eterna no existe. Y llegará un momento en que te quedarás solo y pensarás que llega el fin porque sentirás una angustía increíble dentro del pecho, sentirás que te estás muriendo, cuando en realidad estarás volviendo a nacer.
Aprender a estar solo es como empezar a caminar de nuevo. Es como perderte en el camino y de repente, ver una señal indicando el camino correcto o casi correcto. Sientes vértigo si bajas la mirada hacia el suelo, y esa inseguridad en todos tus pasos y todas las cosas que miras o tocas te traen, a la vez, dulces y amargos recuerdos.
Estar sola es un nuevo sabor. Te sientes recién nacida, como si mirases tu nueva vida, tu presente y tu futuro por primera vez. Cuando estás sola sientes como la vida pasa su mano, una mano a veces fría, a veces caliente, por tu cabello y si cierras los ojos puedes escuchar hasta su respiración. Es una sensación increíble.
A algunas personas les gusta estar solas. Les gusta vivir su propia vida, tener su propio hogar y sus cosas. Sin embargo, otras tienen la necesidad de estar acompañadas, de tener cerca un cuerpo al que aferrarse al caer la noche, una persona con quien compartir la vida y todas las cosas. Y es que yo pienso que todos queremos eso, sentirnos bien cerca de alguien. Nadie quiere sentirse ni estar solo. Todos buscamos siempre, sin buscar realmente, la compañía de otras personas.
Hay un momento en esos primeros días, cuando te quedas terriblemente solo, en que piensas que es ahora el momento de volver a empezar. Encuentras un principio en lo que considerabas un final. Sientes escalofríos, porque haces cosas que tal vez antes no hacías: quedarte un rato en silencio, sin hacer o decir nada, mirar unas interminables paredes blancas o buscar tu reflejo en el espejo solamente por la necesidad de ver un rostro más en casa o hablas sola y algunas veces lloras y llorar te sienta bien.
A pesar de la soledad, de los miedos, del dolor, siempre sentirás la necesidad de vivir. Como un náufrago que intuye la orilla de la playa a lo lejos. Así sientes que está de nuevo la felicidad, a lo lejos, aunque ahora no la veas. Aunque te escuezan los ojos y te duelan las heridas abiertas que aún sangran.
La necesidad de vivir es lo que nunca nos faltará. Nos guste o no estar solos. Porque desde que nacemos nuestra madre nos acerca a su pecho y nos besa en la frente. Siempre estamos en compañía, vamos al colegio, tenemos amigos y unos padres que nos cuidan y nos quieren y más tarde te enamoras por primera vez. Y te fallarán o no. Serás feliz muchas veces, pero también infeliz. Te dejarán de querer o simplemente de acompañar. Porque la felicidad eterna no existe. Y llegará un momento en que te quedarás solo y pensarás que llega el fin porque sentirás una angustía increíble dentro del pecho, sentirás que te estás muriendo, cuando en realidad estarás volviendo a nacer.
Vive el momento :)
¿Que es eso del amor? ¿Amamos con la misma intensidad siempre? ¿Hay diferentes tipos de amor? ¿ Es el amor por lo único que vivimos?.
Según se van sucediendo los años, creo que la visión cambia, al principio es dinamita, ¿no habéis tenido esa sensación? no hay horas del día, no hay miedo a traspasar los límites que establecen tus padres, sólo comes, oyes, respiras por él, el sentido de la posesión se agudiza al menos en las féminas. En otro estado, la cosa se va relajando, pausando tomando con más calma, de eso que parece que ya está oficializado, hay más sosiego.
Pero cuando la chispa, mariposas en el estómago, química y otro muchos denominadores con los que solemos hablar del amor se quedan estáticos, decimos que la llama se apagó, que ya no hay pasión.
En realidad, a mi no me han dado ningún manual para que me lo estudie, me examine y si apruebo me irá fenomenal en el amor, pero desde luego he comprendido que la flexibilidad y la comunicación son parte importante para superar todos los días las dificultades que se interponen en las relaciones.
Se puede sentir pasión por los hij@s , por el trabajo, por el cine, no sólo por una pareja, así que debemos saber adaptarnos a las circunstancias, no todos necesitamos el mismo cariño, la misma atención, el mismo amor, ni en el tiempo, ni en la forma, pero aunque el amor no sea el mismo, si creo que todos necesitamos nuestra parte adecuada de él.
Y pasión y corazón hay que poner hasta para preparar unas tostadas, con la cara de las 7:50 a.m. y un día de calor moruno, por que al final eso se nota, hay que vivir cada momento como si fuese el último, ese es mi secreto para que la intensidad esté siempre arriba.
Y no, no es lo único por lo que vivimos, tenemos muestras patentes todos los días.
Por cierto, a veces la intensidad esa de la que hablo, me levanta dolor de cabeza, no llego a todo, vaya¡¡ que todos tenemos nuestros momentos.
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